La inteligencia artificial llegó a las aulas antes de que muchas escuelas terminaran de entender qué hacer con ella. Mientras docentes y estudiantes experimentan con herramientas capaces de responder preguntas, redactar textos o resolver problemas en segundos, una nueva inquietud comienza a ocupar el centro de la discusión educativa. Es por eso que en el 2° Congreso Provincial de Alfabetización, Innovación y Vínculos, los asistentes reflexionaron sobre qué habilidades humanas seguirán siendo indispensables si en algún momento las máquinas pueden pensar.
Esa pregunta atravesó las exposiciones del especialistas en educación y tecnología Pablo Aristizábal y de la psicóloga Marina Lerner durante una actividad destinada a docentes tucumanos. Aunque abordaron temas distintos, ambos coincidieron en un punto: la escuela del futuro necesitará fortalecer aquello que ninguna inteligencia artificial puede reemplazar por completo, como el pensamiento crítico, la construcción de sentido, los vínculos y la capacidad de formular preguntas propias.
“Estamos viviendo un cambio de era”, afirmó Aristizábal. Para el especialista, la irrupción de la inteligencia artificial representa una transformación comparable a la que produjo la electricidad durante la revolución industrial. No obstante, sostuvo que el desafío educativo no pasa por incorporar tecnología de manera indiscriminada, sino por redefinir cómo se aprende.
“Lo curricular sigue siendo importante. La cuestión es cómo aprendemos”, señaló a la vez que reflexionó, que durante décadas predominó un modelo basado en la transmisión de información y la repetición de respuestas. Frente a las nuevas herramientas digitales, ese esquema pierde eficacia.
“Antes teníamos el arte de responder. Ahora vamos a tener que desarrollar el arte de preguntar”, resumió.
Aristizábal planteó que la inteligencia artificial puede funcionar como una especie de “exocerebro” capaz de potenciar las capacidades humanas. Pero advirtió que su impacto dependerá de las habilidades con las que cada estudiante llegue a utilizarla.
“La inteligencia artificial es como un espejo que aumenta. Si una persona tiene pensamiento crítico, creatividad e imaginación, potencia esas capacidades. Si no las tiene, también amplifica esas limitaciones”, explicó.
Cómo es el sistema de IA “Gemelo Digital Social”Por eso consideró que uno de los principales desafíos de los sistemas educativos será garantizar condiciones de equidad. “No puede faltar humanidad y no puede faltar equidad”, sostuvo.
Humanización
Si Aristizábal puso el foco en las transformaciones tecnológicas, Lerner centró su mirada en aquello que la escuela debe preservar.
“Lo que no puede faltar es generar condiciones donde nos humanicemos, transmitir el cuidado y algo de la ternura”, afirmó.
Para la psicóloga, la función de la escuela trasciende la enseñanza de contenidos y está vinculada con la construcción de subjetividades. En una época marcada por la velocidad, las redes sociales y la virtualidad, sostuvo que las instituciones educativas siguen siendo uno de los pocos espacios donde los jóvenes pueden sentirse reconocidos.
Durante su exposición recordó el caso de un profesor de arte que trabajó con sus estudiantes en la creación de máscaras que luego fueron exhibidas en un museo.
“Cuando se vieron ahí, se sintieron reconocidos y también se reconocieron en sus producciones. Ese doble movimiento subjetivo, construir para reconocerme y para que me reconozcan, es la humanización”, relató.
Un informe mostró que la IA genera más miedo que entusiasmo entre los jóvenesLerner también cuestionó las formas tradicionales de autoridad dentro del aula. Según explicó, enseñar no consiste únicamente en transmitir conocimientos o imponer normas, sino en habilitar espacios donde los estudiantes puedan expresar sus propias ideas.
“Es fundamental convocar a los chicos a decir su saber”, remarcó.
La especialista sostuvo que la construcción de subjetividades éticas requiere que los jóvenes puedan reflexionar sobre sus actos, comprender sus motivaciones y asumir responsabilidades.
Un desafío
Para Aristizábal, el debate sobre inteligencia artificial y educación no involucra únicamente a docentes y estudiantes. También interpela a gobiernos, familias y responsables de las políticas educativas.
El especialista incluso habló de la necesidad de construir una “soberanía pedagógica y cognitiva”, es decir, la capacidad de decidir cómo se forman las nuevas generaciones en un escenario donde cada vez más plataformas tecnológicas intervienen en la producción de conocimiento.
Así la inteligencia artificial promete cambiar la forma de aprender, las reflexiones de ambos especialistas parecen señalar una misma dirección. Si las máquinas serán capaces de ofrecer respuestas cada vez más sofisticadas, la tarea de la escuela podría consistir, más que nunca, en ayudar a los estudiantes a formular mejores preguntas y a encontrar una voz propia para responderlas.
Más formación: el cronograma de hoy
La tercera jornada del Congreso Provincial de Alfabetización, Innovación y Vínculos reunirá hoy a destacados especialistas que debatirán sobre alfabetización, educación emocional, matemática e inteligencia artificial aplicada a la enseñanza.
Entre las conferencias se encuentran las exposiciones de la investigadora del Conicet Carina Kaplan, quien abordará el rol de “La escuela como refugio emocional”; la especialista en alfabetización Beatriz Diuk, referente nacional en enseñanza de la lectura y la escritura; la matemática Mabel Rodríguez; y el consultor Fabián Silva Molina, que analizará el impacto de la IA como paradigma educativo.